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Alfred Wegener y su teoría de la deriva

Publicado en Biografias por Mario el Noviembre 13th, 2007

Siempre es bueno conocer un poco de personajes que tienen que ver con nuestra profesión, la geografía, de una u otra forma. Esta vez obtenido de Historias de la Ciencia, una pincelada de la vida de un grande: Alfred Wegener.

Deriva

Un extracto con el link al final de la historia completa:

“Decían sus críticos que la hipótesis era audaz, espectacular, imaginativa … y errónea. Decían también que parecía estar escrita más por un abogado que por un investigador imparcial y además que no era científica.

Me refiero la deriva continental de Alfred Lothar Wegener. Proponía la curiosa idea que a lo largo de muchos millones de años la forma de la superficie de la Tierra ha cambiado experimentando una espectacular transformación a medida que los continentes se desplazaban.

Antes de nada, he de poneros en precedentes. Durante una buena parte de los siglos XVII y XVIII la geología estaba dominada por la idea del Diluvio Bíblico como fuerza principal de formación de la superficie de la Tierra.

La idea que los continentes no han estado siempre en el mismo sitio viene de lejos. Ya en 1620 el filósofo francés Francis Bacon llamó la atención que América del Sur y África encajaban perfectamente. Cien años después, Alexander von Humboldt afirmaba que el Viejo y el Nuevo Mundo se habían separado debido a los efectos de las aguas caídas en el Diluvio Universal que circulando de Norte a Sur habían excavado el Atlántico. Se creía que los cambios en otras épocas habían sido súbitos y radicales y que una vez se hubieron dado permanecieron hasta nuestra época actual. En 1858 Antonio Snider-Pellegrini habló por primera vez de un súpercontinente antes de la apertura del Atlántico, explicando así los similares fósiles en Europa y Norteamérica.

Y aquí entra en acción nuestro héroe de hoy: Wegener. Fue uno de esos científicos-exploradores que dominaron la exploración polar a principios del siglo XX. Nació en Berlín, en 1880. Inicialmente se propuso estudiar astronomía, pero tan pronto como obtuvo el título de doctor, decidió abandonarla y dedicarse a la meteorología que era una ciencia nueva de la época. No contento con estudiar el tiempo desde el suelo, en abril de 1906 él y su hermano Kurt batieron el récord mundial de vuelo de larga duración en un globo aerostático libre: 52 horas a través de Alemania, Dinamarca, el Kattegat (brazo de mar que separa Dinamarca y Suecia) y vuelta a Alemania. Tenía por entonces 26 años.

En 1911 curioseaba por la biblioteca de la Universidad de Marburg y leyó un artículo que listaba fósiles de plantas y animales idénticos encontrados en orillas opuestas del Atlántico y quedó prendado por las coincidencias encontradas. Con sus mismas palabras:

“Es como si fuéramos a restaurar los fragmentos rotos de un periódico haciendo que sus bordes concordaran y después comprobáramos si las líneas de la imprenta se extienden a través de los bordes sin fisuras. Si lo hacen, no nos queda más remedio que llegar a la conclusión de que realmente los fragmentos estuvieron juntos de esta manera”.

Pero los parecidos fósiles no fueron más que el principio. Vio que la composición geológica de los montes Apalaches del Este de Norteamérica se correspondían con la de las tierras altas de Escocia, mientras que los estratos rocosos del sistema del Karoo en Sudáfrica eran idénticos a los del sistema de Santa Catarina en Brasil.

Tenía, por otro lado, muchos indicios de que había habido grandes cambios climáticos en algunas zonas, lo que suponía que masas de tierra con climas hoy muy diferentes podían haber estado juntas en el pasado. Por ejemplo, en la isla ártica de Spitsbergen se habían encontrado fósiles de plantas tropicales. ¿Cómo podían haber llegado allí? El descubrimiento de carbón en la Antártida confirmaba que esa región tenía que haber sido tropical tiempo atrás.

Pero también hizo otras observaciones. Descubrió relaciones sorprendentemente próximas en especies que actualmente se hallan ampliamente separadas. Los lémures (los primates más primitivos) se encontraban únicamente en África Oriental y en la isla de Madagascar. Siguiendo la misma pauta, el hipopótamo también podíamos encontrarlo en África y Madagascar. Si se suponía que los animales habían evolucionado en el continente, ¿cómo podían haber nadado 450 km de mar abierto para alcanzar Madagascar?”

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3 Responses to 'Alfred Wegener y su teoría de la deriva'

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  • laura said,
    on Abril 5th, 2009 at 5:11 am

    me parece muy bien esta teoria, yo ahora la estoy estudiando!:D

  • xxL said,
    on Abril 28th, 2009 at 11:42 am

    no me gusta muco esta teoria…

  • oh yeah... said,
    on Abril 28th, 2009 at 11:46 am

    es demasiado larga…no creen??’

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